+ ESCLAVAS DE MARÍA INMACULADA (1 mártir)


- Trinidad Peneli Ferreres

La Madre Trinidad Peneli Ferreres nació el 23 de febrero de 1866 en Albal (Valencia). Fue bautizada en la iglesia parroquial con el nombre de Francisca. Huérfana de padre a los pocos años, su madre le procuró una sólida formación cristiana. Muy joven descubre la llamada a seguir a Cristo en la vida religiosa. Una larga enfermedad de su madre le impide realizar sus deseos. Mientras cuida a su madre, trabaja para ganarse el sustento y se dedica a diversas actividades parroquiales, destacando su labor en el coro parroquial y en el apostolado con las jóvenes de su pueblo. Profesa una especial devoción a la Virgen Inmaculada. Al morir su madre ingresa en 1910 en la Congregación de las Esclavas de María Inmaculada. Destaca por su entusiasmo en la vivencia de su consagración y su intensa vida de oración. Religiosa de gran rectitud de corazón, caritativa y entregada, desempeñó cargos de responsabilidad en la Congregación como Consejera y Secretaria General.

Ante la inestabilidad política de España, la Madre Trinidad intensifica su vida de oración y se ofrece al Señor como víctima por la salvación de las Hermanas. Al estallar la Guerra, todas las Hermanas abandonan la casa vestidas de seglares. Madre Trinidad se va a Albal a casa de una sobrina, donde colabora en las tareas domésticas y tiene prolongados ratos de oración, preparándose para aceptar la voluntad de Dios. En la madrugada del 2 de octubre fue apresada por los milicianos y vilmente torturada sufriendo un doloroso martirio. Al cabo de unas horas apareció su cuerpo sin vida junto al de dos hermanas monjas Clarisas. Después de muertas sus cuerpos fueron profanados por los “viriles” hombres que las asesinaron. Su causa de beatificación está introducida en Roma.