+ HIJAS DE LA CARIDAD (29 mártires)



* Archidiócesis de Madrid (15 mártires)

. Casa de Vallecas:

1- Sor Dolores Úrsula Caro Martín
2- Sor Concepción Pérez Giral
3- Sor Andrea Calle González

Las obligaron a dejar las obras caritativas de la Casa de Misericordia de Albacete y salir hacia Madrid, después de haberlas exigido vestir de seglares para hacer desaparecer todo signo religioso. Se vistieron de seglares, sí, pero se les notaba lo que eran. El cambio consistió en sustituir el hábito por una sencilla bata de percal, la toca por un pañuelo o la desarreglada melena. Sor Dolores, Sor Andrea y Sor Concepción decidieron no despojarse de su querido rosario, habían encontrado en él y en la Eucaristía celebrada clandestinamente en el sótano refugio la fuerza para ser testigos en medio de la persecución.

Sor Dolores y Sor Concepción lo llevaban en la cintura, debajo del vestido de seglar y Sor Andrea, la más joven, puesto como collar. Por este detalle fueron reconocidas como “monjas” al bajarse del tranvía cuando llegaron al pueblo de Vallecas para dejar a Sor Concepción en casa de un tío suyo que no quiso recibirlas. Primero las apedrearon, después las condujeron al Ateneo Libertario del pueblo donde fueron acosadas, insultadas y detenidas. Durante varias horas sufrieron provocaciones inmorales por parte de los miembros del tribunal integrado por cinco milicianos republicanos. Seguidamente separaron a las dos más jóvenes de Sor Mª Concepción y las llevaron a una celda de la checa ubicada en el Colegio de las Religiosas Terciarias de la Divina Pastora. Allí, unos milicianos atrevidos y desvergonzados sometieron a Sor Dolores y Sor Andrea al terrible martirio de la violación.

Seguidamente las llevaron a Los Toriles, como si fueran toros de miura. Allí las torearon y arrastraron mofándose de ellas un grupo numeroso de niños, jóvenes y milicianos adultos. Por último acabaron con su vida con un tiro que atravesó el cráneo, a Sor Dolores en el parietal izquierdo y a Sor Andrea en el derecho. A Sor Mª Concepción en lugar de torearla materialmente lo hicieron moralmente con provocaciones obscenas. Al final sufrió el tiro final en el cráneo, junto a la vía del tren en el término llamado del Pozo del Tío Raimundo, no sin antes proferir un grito fuerte como Cristo en la cruz. Como Él puso su vida en las manos del Padre y gritó: “Viva Cristo Rey”. Era el 3 de septiembre de 1936. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de Vallecas, pudieron ser reconocidos y rescatados en 1941.


. Casa de Leganés:

4- Sor Melchora Adoración Cortés Bueno
5- Sor María Severina Díaz-Pardo Gauna
6- Sor Dolores Barroso Villaseñor
7- Sor Estefanía Saldaña Mayoral
8- Sor María Asunción Mayoral Peña


Sor María Severina

Estas cinco Hijas de la Caridad al ser expulsadas de Leganés, se refugiaron en la Pensión de Doña Petra Saldaña, hermana de Sor Estefanía. Allí fueron delatadas a los milicianos de la F.A.I. por dos antiguas alumnas. Por tres veces confesaron que eran Hijas de la Caridad durante los registros y por este motivo fueron fusiladas junto a la Puerta de Hierro de Madrid, la noche del 12 de agosto de 1936 en presencia de la misma Doña Petra Saldaña y su yerno D. Santiago Rico. Previamente les había ofrecido hacerse maestras o enfermeras del Socorro rojo, renunciando a su condición de Hijas de la Caridad, oferta que ellas rehusaron prefiriendo sellar su vocación con su propia sangre.


. Carretera de Toledo:

9- Sor Modesta Moro Briz
10- Sor Pilar Isabel Sánchez Suárez

Al ser expulsadas de la Casa de Santa Cristina, se refugiaron en la Casa Provincial de Martínez Campos a cuya Provincia pertenecían. Esta casa se encontraba convertida en Hospital, pero al ir aumentando el número de refugiados, la Hermana Visitadora en funciones se vio forzada a enviar alguna Hermana a distintas pensiones. Sor Modesta y Sor Pilar Isabel, que eran jóvenes, se ofrecieron a salir las primeras, sacrificando su propia seguridad. Informadas de que en la Casa Provincial se celebraba a diario la Eucaristía y deseando participar de ella, intentaron volver a la Casa Provincial para celebrar la fiesta de Todos los Santos. Al salir de la pensión de la Calle del Prado, 12, hacia la Casa Provincial, fueron sorprendidas por los milicianos del Ateneo Libertario de Vallecas e identificadas como Hijas de la Caridad al ser preguntadas por su condición. Este fue el motivo de su fusilamiento en el entonces kilómetro 6 de la carretera de Toledo. Era el 31 de octubre de 1936 por la noche.


. Las Vistillas:

11- Sor Josefa Gironés Arteta
12- Sor Lorenza Días Bolaños

Un grupo de milicianos fue a buscarlas a la pensión en la que se encontraban. Sus nombres estaban en la lista negra de los denunciados. Fueron apresadas y detenidas por celadores de los hospitales donde habían prestado su servicio caritativo, seguidamente llevadas a una checa o lugar de suplicio, atormentadas vilmente por confesar su fe y ser fieles a su vocación, y finalmente martirizadas en el parque de las Vistillas de Madrid el 17 de noviembre de 1936. Allí fueron encontrados sus cadáveres.


. La checa:

13- Sor Gaudencia Benavides Herrero

Destinada en Madrid, en el Asilo del Niño Jesús de Alburquerque. Detenida y llevada de cárcel en cárcel sin imputársele más cargo que el ser Religiosa, enfermó gravemente por los malos tratos y llena de úlceras, fue dada de alta precipitadamente para evitar que se muriera en la cárcel. Desde la cárcel de Ventas fue conducida al Hospital de San Luis de los Franceses donde falleció perdonando a sus enemigos. Tenía 58 años cumplidos. Era el día 11 de febrero de 1937.


. Del camino:

14- Sor Juan Pérez Abascal
15- Sor Ramona Cao Fernández

Expulsadas del sanatorio de El Neveral, fueron detenidas y calumniadas de robo en Jaén. Al ser juzgadas no se pudo probar la acusación y fueron puestas en libertad, pero no encontraron lugar de refugio en aquella ciudad y se vieron obligadas a trasladarse a Madrid en un tren lleno de presos políticos. A pesar de sentir miedo, antes de renegar de su fe, subieron al tren en Alcázar de San Juan, en medio de insultos y un tumulto feroz. Iban vestidas de enfermeras de la Cruz Roja pero conservaron su rosario de Hijas de la Caridad debajo del uniforme de enfermeras. Este hecho las identificó como Hijas de la Caridad y fue la razón de su martirio en la matanza del llamado primer tren de la muerte. Al ser sacadas del tren fueron arrastradas por el suelo, insultadas y finalmente fusiladas por su condición religiosa en el Pozo del Tío Raimundo, el 12 de agosto de 1936.

* Archidiócesis de Valencia (12 mártires)


. Llosa de Llanes:

16- Sor Josefa Martínez Pérez

Su alma generosa tuvo ocasión de demostrarse tal con motivo de la detención de su cuñado. Se presentó Sor Josefa a los milicianos republicanos diciendo: “Sacadlo a él y matadme a mi, que él tiene tres chiquillos”. Su cuñado fue asesinado, pues la hora de Sor Josefa no había llegado todavía. Fue el 14 de octubre de 1936, a las seis de la tarde, cuando los milicianos se llevaron a Sor Josefa y a su hermana, ya viuda, y quedaron encerradas en la cárcel del pueblo. A las once de la noche abrieron el calabozo y dieron libertad a su hermana. Abrieron de nuevo el calabozo y en un camión iban hacinadas Sor Josefa y tres de sus compañeras de prisión más un hombre. El camión se paró en el puente de los perros, donde tuvo lugar el martirio de Sor Josefa y dos mujeres más.


. Picadero de Paterna

17- Sor Isidora Izquierdo García
18- Sor Josefa Laborra Goyeneche
19- Sor Estefanía Irisarri Irigaray
20- Sor María Pilar Nalda Franco
21- Sor María Carmen Rodríguez Barazal

El 21 de julio de 1936 irrumpieron los rojos en la residencia de las Hijas de la Caridad, les hicieron salir de casa y se hospedaron en casa de una tal Juanita, antigua alumna del asilo. A principios de agosto el comité les pasó aviso de que tenían que marcharse del pueblo. El 11 de agosto se marcharon todas a Valencia, sin rumbo de hospedaje fijo, pasando la primera noche en un garaje.

Hallaron por fin acogida en una pensión. Con ellas iba una muchacha llamada Dolores Broseta, que las servía y favorecía con todo el afán. Dolores iba a Bétera y volvía a Valencia, trayendo y llevando lo que necesitaban las Hermanas. En uno de esos viajes un individuo (alcalde que fue de Bétera cuando vino la República y que tuvo dos hijas educándose en el asilo) que, por excepción, odiaba a las Hermanas, siguió a la muchacha todo el día, y cuando ésta tomó el tren para Valencia, avisó por teléfono a uno de sus compinches, el cual en un taxi la vigilaba de lejos, hasta que volvió a la casa donde estaban las cinco Hermanas. Media hora después llamaban a la puerta y les conminaban la orden de dejarlo todo (estaban cenando) y subir en un coche que habían preparado. Eran las nueve y media de la noche del día 8 de diciembre. Nunca más se supo de ellas.


22- Sor Martina Vázquez Gordo

Al estallar la Guerra, la Comunidad de Segorbe fue despedida del Hospital. Ella y las Hermanas se refugiaron en la casa de una antigua alumna, donde vivían como presas. Amenazadas de muerte varias veces y viendo que el martirio era una realidad cercana, ella aconsejó la preparación inmediata. Se confesaron por escrito con un sacerdote que vivía enfrente de ellas clandestinamente y les dio la absolución a través del cristal de su ventana. Esto sucedió la víspera de su martirio el 4 de octubre de 1936. Ese día, al saber que era apresada para morir, se puso el santo hábito y seguidamente fue conducida en un camión al lugar del martirio, en la carretera de Algar de Palancia. Ella misma pidió no proseguir más lejos para efectuarlo. Previamente se arrodilló, encomendó su alma a Dios, rezó por sus perseguidores y les ofreció públicamente su perdón. Después pidió morir de frente, con los brazos en cruz y el crucifijo entre los dedos de su mano derecha. Antes de recibir los disparos confesó su fe así: "Creo en las palabras de Cristo: "Quien me confesare delante de los hombres, también yo le reconoceré delante de mi Padre"". Los milicianos que dispararon habían sido socorridos por ella en el Comedor de Caridad que había fundado.


23- Sor Joaquina Rey Aguirre
24- Sor Victoria Arregui Guinea

Al llegar la persecución de 1936, fue dispersada la Comunidad de Beneficencia de Valencia. Ella se refugió con Sor Victoria en el pueblo cercano de Foyos, en la casa familiar de una Hermana. Allí fueron localizadas y apresadas. Llevadas ella y Sor Victoria  a la sede del Comité comunista, fueron sentenciadas a muerte por su condición religiosa, juntamente con dos sacerdotes que habían celebrado la Eucaristía clandestinamente en su refugio, D. José Ruiz y D. Antonio Bueno. Sor Joaquina se defendió con argumentos sólidos antes de aceptar la condena a muerte sin cargos ni juicio previo. Y antes de ser fusilada en la tapia del cementerio de Gilet, arrebató con viveza el arma al verdugo que intentó violarla antes de disparar. Entonces uno de los sacerdotes compañero de martirio, D. José Ruiz, le dijo que no perdiera la ocasión de entrar triunfante en el Cielo. Reflexionó, entregó el arma y pidió perdón públicamente por su cobardía. Seguidamente pidió la absolución a D. José, ofreció el perdón a sus perseguidores y aceptó los tiros de muerte mientras gritaba juanto a Sor Victoria: "Viva Cristo Rey". Era el 29 de octubre de 1936, al amanecer.


25- Sor María Rosario Ciércoles y Gascón
26- Sor Micaela Hernán Martínez
27- Sor María Luisa Bermúdez Ruiz

Estallada la persecución de 1936, fue expulsada y dispersada la Comunidad del Asilo de San Eugenio de Valencia. Sor Rosario, Sor Micaela y Sor María Luisa se fueron a Puzol (Valencia), a la casa de un familiar de una Hermana. Allí estuvieron muy vigiladas y amenazadas por los miembros del Comité Comunista del pueblo. En la casa estaba también refugiado un sacerdote que celebraba la Eucaristía clandestinamente. El 17 de agosto de 1936 fueron apresadas y conducidas al Comité, juntamente con el sacerdote. Sor Rosario intentó defenderse y defender a sus Hermanas, pero no logró nada. Las tuvieron toda la noche limpiando las dependencias y a la mañana siguiente, al amanecer, las martirizaron moral y físicamente, debajo de un limonero cerca del cementerio de Benavites (Valencia), acribillando su cuerpo con tiros de metralla.

* Archidiócesis de Barcelona (2 mártires)


28- Sor Toribia Marticorena Sola
29- Sor Dorinda Sotelo Rodríguez

Ambas fueron martirizadas en el Tibidabo de Barcelona el 24 de octubre de 1936, víspera de Cristo Rey. El director médico del Sanatorio donde trabajaban las refugió en su casa de Barcelona, figurando ambas como empleadas del hogar, pero fueron denunciadas como Religiosas e inmediatamente conducidas al lugar del martirio.

+ HERMANITAS DE LOS ANCIANOS DESAMPARADOS (4 mártires)



- Sor Josefa de San Juan de Dios (Ruano García)
- Sor Dolores de Santa Eulalia (Puig Bonany)
- Sor Cristina del Espíritu Santo (Bertomeu Fuster)
- Sor Pascuala de la Ascensión (García Garrido)


Sor Josefa y Sor Dolores fueron beatificadas el 11 de marzo de 2001. Ambas sufrieron el martirio por ser Religiosas, entregadas al cuidado de los ancianos desamparados, el 8 de septiembre de 1936 en Buñol (Valencia). Sor Josefa tenía 82 años y era Superiora de la casa de Requena (Valencia); Sor Dolores 79 años y estaba destinada en esta misma casa. Ellas mismas eran ancianas, pero eso no importó a sus milicianos asesinos, como tampoco les importó a estos “abanderados de la libertad” el destino de los ancianos que residían en los hogares de las Hermanitas cuando éstas eran expulsadas y obligadas a huir y esconderse so pena de perder la vida.

Sor Cristina y Sor Pascuala estaban destinadas en la casa de Barbastro (Huesca). Expulsadas de allí, se juntaron para ir a Oliva (Valencia), de donde era una de ellas, a casa de sus familiares. Pero al llegar a Lérida, fueron reconocidas como Religiosas, por su modestia y educación, y las hicieron descender del tren con otras dos Religiosas pertenecientes a otro Instituto, y que se encontraban en iguales circunstancias. Fueron conducidas a un comité republicano, interrogadas y seguidamente fusiladas, sin que haya sido posible averiguar el lugar donde fueron enterradas. Posiblemente sucedió esto el 14 de diciembre de 1936.

+ AGUSTINAS DESCALZAS (2 mártires)


- Madre Josefa de la Purificación (Masiá Ferragud)
- Madre Agustina de San Vicente (Vicenta González Ruiz)

La Beata Josefa de la Purificación era monja Agustina Descalza del monasterio de Benigánim (Valencia). Fue asesinada junto a sus tres hermanas de sangre, Capuchinas contemplativas, y su anciana madre de 83 años, Doña María Teresa Ferragud Roig. Fueron detenidas en la casa materna donde las cinco mujeres llevaban una vida de oración y penitencia por la salvación de España. En el terrible martirio, Doña María Teresa fue viendo cómo los milicianos arrancaban una a una las vidas de sus amadas hijas. Pero las animó en la hora suprema con estas palabras: «Hijas mías, no temáis, esto es un momento y el Cielo es para siempre». Cuando le llegó su turno, los milicianos la increparon: «Oye vieja, ¿tú no tienes miedo a la muerte?». Pero ella contestó: «Toda mi vida he querido hacer algo por Jesucristo y ahora no me voy a volver atrás. Matadme por el mismo motivo que a ellas, por ser cristiana. Donde van mis hijas voy yo». Todas fueron beatificadas el 11 de marzo de 2001.

La Madre Agustina de San Vicente fue martirizada en Ulldecona (Tarragona) durante la Guerra por su condición de monja.

+ RELIGIOSAS DE MARÍA REPARADORA (6 mártires)



- Madre María de San Aquilino (Juana Sobrino Álvarez)

La Madre María de San Aquilino pertenecía a una familia de buena posición de Madrid, pero renunció a su privilegiada situación para hacerse Religiosa a pesar de la oposición familiar. Al estallar la Guerra, las Religiosas tuvieron que abandonar su convento y Madre María de San Aquilino se refugió en un piso de la calle de Velázquez. Arrestada, fue asesinada por milicianos anarquistas de la FAI el 19 de agosto de 1936. Le destrozaron su cabeza con balas explosivas. Fue enterrada en el cementerio del Este, habiendo sido encontrado su cadáver en los mataderos nuevos de la carretera de Andalucía. Los anarquistas criminales le robaron su anillo de profesión y su rosario.

Cinco Religiosas de María Reparadora de la Comunidad de San Gervasio (Barcelona) fueron martirizadas poco después de estallar la Guerra:

- Madre María de San Felipe Neri (Asunción Delgado Ordóñez)
- Madre María de Virgo Fidelis (María Teresa González del Valle)
- Hna. María de San Daniel (Filomena Casals)
- Hna. María de Santa Emilia (Victoria Molinuevo Barrón)
- Hna. María de San Cristóbal (Cirila Luzo)

+ HIJAS DE SAN JOSÉ (3 mártires)



Hermanas Babila y Lorenza

"Conmigo estuvo siempre quien custodió mi cuerpo y mi alma, el ángel del Señor. Mi Señor Jesucristo me dio su anillo como arras, y me coronó como a esposa suya".
(Del Oficio de Santa Inés)

- Hna. Babila Zabaleta Etxabarren
- Hna. Lorenza Peña González

El Instituto de las Hijas de San José, fundado por el P. Francisco Butiña SJ, ofreció tres vidas al elenco de las mártires de la persecución religiosa. Las Hermanas Babila Zabaleta Etxabarren (Lerga, Navarra, 1888) y Lorenza Peña González (Lamontaña, Cantabria, 1891) realizaban su apostolado en el Sanatorio de San José de la Calle Cartagena nº 121 en Madrid. Expulsada la Comunidad por los milicianos republicanos, las Hermanas Babila, de 48 años, y Lorenza, de 45 años, fueron arrestadas en la Gran Vía por habérseles encontrado un crucifijo. Conducidas al centro comunista de Puente de Toledo, fueron fusiladas en la carretera de Andalucía el 28 de agosto de 1936. Reconocidos sus restos martiriales, fueron enterradas en el panteón de su Instituto.

- Hna. Raquel Feixes Vila

La Hna. Raquel trabajaba en el hospital de Santa Coloma de Farnés (Gerona). Fue asesinada junto a varios miembros de su familia.

+ FRANCISCANAS MISIONERAS DE LA MADRE DEL DIVINO PASTOR (3 mártires)

- Sor Isabel Remiñán Carracedo (María del Consuelo)
- Sor Asumpta González Trujillano (Juliana)
- Sor Gertrudis Llamazares Fernández (Dorotea)


Sor Isabel

Las tres hijas de la Madre María Ana Mogas fueron martirizadas por su condición de Religiosas y por odio a la fe. Sor Isabel (Seavia, La Coruña, 1876) fue asesinada el 6 de agosto de 1936 en Madrid. Su cadáver apareció el 7 de agosto en el kilómetro 5 de la carretera de Perales del Río. Padecía escrofulismos, lo que le producía fístulas en la piel, motivo por el cual se encontraba en la enfermería de la Comunidad.

Sor Asumpta

Sor Asumpta (Barco de Ávila, 1881) fue fusilada el 28 de octubre de 1936 en Madrid tras ser descubierta su condición de Religiosa.  


Sor Gertrudis
Sor Gertrudis (Cerezales del Condado, León, 1870) fue cruelmente torturada y asesinada el 14 de julio de 1936 en Hortaleza (Madrid). Sorprendida por los disturbios de la chusma republicana, se vio atrapada en la portería del nº 7 de la calle Diego de León. Unos milicianos la secuestraron junto a una señora y un sacerdote, conduciéndolos hasta un pinar de la carretera de Hortaleza. Salvajemente maltratados, fueron atados los tres al vehículo que los arrastró vivos hasta el pueblo de Hortaleza. Los tres llegaron muertos y completamente destrozados. Algunos envalentonados vecinos pisotearon y profanaron los cuerpos. Sor Gertrudis tenía 66 años.

Ya se ha iniciado la apertura de la fase diocesana de beatificación de las tres Religiosas.

+ FRANCISCANAS DE LOS SAGRADOS CORAZONES (1 mártir)

- Madre Carlota de la Visitación (Baudelia Duque Belloso)

Baudelia nació en Nava del Rey (Valladolid) el 22 de mayo de 1872. A los seis años quedó huérfana de padre, siendo la mayor de seis hermanos. La Beata Carmen del Niño Jesús, Fundadora de las Franciscanas de los Sagrados Corazones, abrió por aquel entonces casa en aquella localidad. Baudelia quedó prendada del carisma y espíritu de aquellas Religiosas y con 15 años solicitó el ingreso en el noviciado de Antequera (Málaga). En 1893 profesó los votos perpetuos. Fue secretaria personal de la Madre Fundadora, secretaria y consejera general y directora de varios colegios. Al inicio de la Guerra estaba en el colegio de Vilanova de Bellpuig (Lérida) de donde la Comunidad fue expulsada. La Madre Carlota se refugió en una casa de Barcelona pero fue denunciada por el portero. Los anarquistas la arrestaron y la martirizaron el 14 de noviembre de 1936. Tenía 64 años.

+ MONJAS MÍNIMAS (9 mártires)



- Madre María de Montserrat (Josefa Pilar García Solanas)
- Madre Margarita de Alacoque (Raimunda Ors Torrents)
- Madre María de la Asunción (Dolores Vilaseca Gallego)
- Madre María de las Mercedes (Mercedes Mestre Trinché)
- Madre María de Jesús (Vicenta Jordá Martí)
- Hna. Josefa del Corazón de María (Josefa Panyella Doménech)
- Hna. Trinidad (Teresa Rius Casas)
- Hna. María de San Enrique (Montserrat Ors Molist)
- Hna. Filomena de San Francisco de Paula (Ana Ballesta Selma)

Las monjas Mínimas de San Francisco de Paula del monasterio de Barcelona fueron martirizadas el 23 de julio de 1936, ofreciendo gozosamente su vida como testimonio de su fe. Junto a las monjas fue también asesinada la hermana de una de ellas que las asistía en los quehaceres externos del monasterio.


+ RELIGIOSAS ÁNGELES CUSTODIOS (2 mártires)





- Madre Mercedes Magro Candela
- Madre María Dolores de la Riva Torices

Madre Mercedes y Madre María Dolores fueron obligadas junto con la Comunidad a abandonar el colegio que atendían, refugiándose en un piso de la calle Cervantes en Madrid. El 29 de octubre de 1936 fueron arrestadas por los milicianos por el delito de ser Religiosas, junto a la colegiala Rosa Adanero Carrasco, y conducidas a la terrible checa. El 30 de octubre sus cadáveres fueron hallados en la carretera de Andalucía.

+ CAPUCHINAS CONTEMPLATIVAS (5 mártires)



- Sor María Jesús Masiá Ferragud
- Sor María Verónica Masiá Ferragud
- Sor María Felicidad Masiá Ferragud

Monjas Capuchinas del monasterio de Agullent (Valencia). Las tres fueron asesinadas junto a su hermana Sor Josefa, Agustina Descalza, y su anciana madre de 83 años, Doña María Teresa Ferragud Roig. Fueron detenidas en la casa materna donde las cinco mujeres llevaban una vida de oración y penitencia por la salvación de España. En el terrible martirio, Doña María Teresa fue viendo cómo los milicianos arrancaban una a una las vidas de sus amadas hijas. Pero las animó en la hora suprema con estas palabras: «Hijas mías, no temáis, esto es un momento y el Cielo es para siempre». Cuando le llegó su turno, los milicianos la increparon: «Oye vieja, ¿tú no tienes miedo a la muerte?». Pero ella contestó: «Toda mi vida he querido hacer algo por Jesucristo y ahora no me voy a volver atrás. Matadme por el mismo motivo que a ellas, por ser cristiana. Donde van mis hijas voy yo». Todas han sido beatificadas el 11 de marzo de 2001.

- Sor Isabel Calduch Rovira



Monja Capuchina del monasterio de Castellón de la Plana. Nació en 1882 en Alcalá de Chivert (Castellón). Cerrado su monasterio a la fuerza, se refugió en casa de su hermano, sacerdote que también será asesinado. Fue arrestada el 13 de abril de 1937, y vejada, maltratada y asesinada aquel mismo día junto al cementerio de Cuevas de Vinromá. Fue beatificada el 11 de marzo de 2001.





- Sor Milagros Ortells Gimeno

Monja Capuchina del monasterio de Valencia. Nació en dicha ciudad el 29 de noviembre de 1882. Obligada a dejar el monasterio a causa de la persecución religiosa, vivió escondida hasta que la descubrieron y arrestaron. Fue inmolada el 20 de noviembre de 1936 en el Picadero de Paterna (Valencia), junto con su hermana y 15 Hermanas de la Doctrina Cristiana. Fue beatificada el 11 de marzo de 2001.

+ TERCIARIAS CAPUCHINAS DE LA SAGRADA FAMILIA (3 mártires)


- Hna. Rosario de Soano (Petra María Quintana Argos)
- Hna. Serafina de Ochovi (Manuela Justa Fernández Íbero)
- Hna. Francisca Javier de Rafelbuñol (María Fenollosa Alcaina)

Hna. Rosario
Beatificadas el 11 de marzo de 2001.

Hna. Serafina
El 26 de julio de 1936, las Hermanas Rosario y Serafina se vieron obligadas a abandonar su convento de Massamagrell y refugiarse en casas particulares. El 21 de agosto de 1936 fueron detenidas y sometidas a duros trabajos, malos tratos, desprecios y vejaciones. Al día siguiente, las Hermanas fueron fusiladas en la carretera de Puzol (Valencia). La Hna. Rosario, siempre animosa hasta el martirio, se dirigió a su verdugo y sacándose el anillo de profesión le dijo: “Toma, te lo doy en señal de que te perdono”. El miliciano regresó impresionado diciendo: “Hemos matado a una santa, hemos matado a una santa”.


Hna. Francisca

La Hna. Francisca fue fusilada el 27 de septiembre en el cementerio de Gilet (Valencia), después de haber pasado por humillaciones y sufrimientos. Antes de recibir el tiro de gracia les dijo a los verdugos: "Esperaos un momento. Os voy a decir unas palabras: que Dios os perdone como yo os perdono”; y al grito de “Viva Cristo Rey”, cayó gloriosamente.

+ CELADORAS DEL CULTO EUCARÍSTICO (1 mártir)

- Madre María de los Ángeles Ginard Martí

Los días previos a la Guerra Civil española de 1936, la Madre María de los Ángeles era consciente de la persecución religiosa que se avecinaba y se encontraba serena, tranquila, dispuesta a testimoniar su fe con ofrecimiento de su vida. A sus Hermanas las alentaba a permanecer firmes en la fe y les decía: “Todo lo que nos pueden hacer a nosotras es matarnos”.

El día 20 de julio de 1936 las Religiosas tuvieron que salir del convento vestidas de seglares. La Madre María de los Ángeles fue acogida por los Señores Medina-Ariza, que vivían en la calle Monte Esquinza, frente al convento. Desde este refugio vio con dolor cómo los rojos saqueaban el convento y destruían las imágenes y los demás objetos de la capilla.

En esta situación permaneció hasta la tarde del día 25 de agosto de 1936 en que unos milicianos de la FAI, por denuncia del portero de la casa, fueron a detenerla. Al ejecutar la detención se llevaban a una hermana de la dueña de la casa, y la Madre María con serenidad y llena de caridad dijo a sus perseguidores: "Esta señora no es monja, dejadla, la única monja soy yo". Así salvó la vida a esta mujer.

Detenida, la llevaron a la checa de Bellas Artes y al anochecer del día siguiente le dieron el “paseillo” a la Dehesa de la Villa, donde la fusilaron y dejaron abandonada. En la mañana del día 27 de agosto, el cadáver se enterró en el cementerio de la Almudena.

Terminada la Guerra fue identificado el sepulcro, y en el año 1941 fueron trasladados los restos al panteón de las Hermanas Celadoras del Culto Eucarístico en el mismo cementerio, donde permanecieron hasta el 19 de diciembre de 1985 en que fueron trasladados al convento donde ella vivió, sito en la calle Blanca de Navarra de Madrid. El 3 de febrero de 2005 se trasladaron los restos a la iglesia de este convento. Fue beatificada el 29 de octubre de 2005.

Nota: El Instituto de las Celadoras del Culto Eucarístico (29 religiosas) se fusionó en 2010, debido a la crisis vocacional, con el de las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada (500 religiosas). Las tres casas de las Celadoras (Madrid, Barcelona y Palma) se sumaron a las de las Misioneras.

+ DOMINICAS CONTEMPLATIVAS (5 mártires)

- Sor Josefina Sauleda Paulís (Buenaventura)
- Sor María del Carmen Zaragoza Zaragoza
- Sor María Rosa Adrover Martí

- Sor Lourdes Bosch Massó (Concepción): Dominica del monasterio de Santa Catalina de Gerona.
- Sor Isabel Ascensión de San José (Ascensión Sánchez Romero): Dominica del monasterio de la Madre de Dios de Huéscar (Granada). Martirizada a los 78 años de edad en febrero de 1937.

Sor Josefina Sauleda Paulís nació el 30 de julio de 1885 en Sant Pol de Mar (Barcelona). Se educó en el colegio de Dominicas de la Anunciata en su pueblo natal. Catequista, especialmente entre niños pobres, pensó ingresar en las Hijas de la Caridad; pero entró, al fin, en 1905 en el monasterio de Montesión (Barcelona), hoy en Esplugues de Llobregat (Barcelona). Fue sucesivamente enfermera, cantora, procuradora, Priora y Maestra de novicias.

El 19 de julio de 1936, con las demás Hermanas, tuvo que dejar el monasterio y buscar acogida en diferentes lugares; pudo haberse refugiado en su pueblo natal, entre sus familiares, pero prefirió quedarse al lado de las otras Religiosas y asumió el cuidado de las mismas. En la mañana del 31 de agosto fue apresada y sometida a un penoso interrogatorio de doce horas; le exigían, entre otras cosas, que descubriera el paradero del capellán y de las demás Hermanas, pero no lograron que delatara a nadie. Exhausta de fuerzas, exclamó en un momento determinado: "No puedo más. ¡Dadme un poco de agua, que me abraso!". Se la sirvieron para que continuara hablando. Al caer de la tarde y, ya en la calle, a la vista del automóvil dispuesto para conducirla, pidió: "Si habéis de matarme, ¿por qué no lo hacéis aquí mismo?". Pero el martirio continuó. Al día siguiente encontraron su cadáver en el Hipódromo: había cumplido 51 años. Es la primera Dominica contemplativa española beatificada el 28 de octubre de 2007.

Sor María del Carmen Zaragoza nació en Villajoyosa (Alicante) el 1 de junio de 1888. Hija de capitán de la marina mercante, pasó la niñez en torno al Cantábrico (Santoña, San Vicente de la Barquera, Algorta). De los 15 años a los 24 residió en Villajoyosa y perteneció a la Asociación de Hijas de María. Después se trasladó a Barcelona. Visitaba ancianos pobres, niños huérfanos y enfermos recogidos en asilos y hospitales. El 22 de julio de 1916 ingresó en el monasterio de Santa Catalina de Siena de Barcelona (hoy perteneciente a la congregación de la Enseñanza de la Inmaculada) y profesó el 18 de febrero de 1918. Cuidó de las clases de niñas y desempeñó el oficio de portera.

Dispersada la Comunidad el 18 de julio de 1936, las monjas buscaron refugio en casas de familiares o bienhechores. Con Sor María Rosa Adrover estuvo acogida en hogares amigos; rezaban por la conversión de sus perseguidores y manifestaban disponibilidad para el martirio. El 7 de agosto les visitó la Priora y les entregó una cantidad de dinero para un posible traslado a Valencia, residencia de sus familiares. Ante la inminencia de registros, aquel mismo día optaron por ausentarse definitivamente y salieron a la calle. Apresadas poco después, en la noche del 7 al 8 de agosto fueron conducidas por la carretera de Molins de Rei y, en el término municipal de Vallirana (Barcelona), en el bosque de Lladoner, recibieron el martirio. Sor María del Carmen tenía 48 años de edad. Fue beatificada el 28 de octubre de 2007.

Sor María Rosa Adrover nació el 22 de julio de 1888 en San Roque (Cádiz). Muy niña todavía pasó con sus padres a Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y después a Tortosa (Tarragona). De los 8 años a los 27 residió en Villajoyosa (Alicante). Fue la mayor de tres hermanos que quedaron pronto huérfanos de padre y madre. Perteneció a la Asociación de Hijas de María y a la Cofradía del Carmen. En 1915 fijó su residencia en Barcelona; trabajó como costurera y al servicio de los condes de Güell. Admitida en el monasterio de Santa Catalina de Siena de Barcelona el 31 de julio de 1920, profesó el 18 de febrero de 1922. Impartió clases en la sección de niñas a quienes se proporcionaba enseñanza gratuita, y desempeñó el cargo de sacristana. Dotada de notables dotes pedagógicas, despertaba gran confianza entre las alumnas. Su martirio, como el de Sor María del Carmen, tuvo lugar en Vallirana (Barcelona), del 7 al 8 de agosto de 1936, a los 48 años recién cumplidos. Fue beatificada el 28 de octubre de 2007.

+ CARMELITAS MISIONERAS (4 mártires)


- Hna. Esperanza de la Cruz (Teresa Subirá Sanjaume)
- Hna. Refugio de San Ángelo (María Roqueta Serra)
- Hna. Daniela de San Bernabé (Vicenta Achurra Gogenola)
- Hna. Gabriela de San Juan de la Cruz (Francisca Pons Sardá)

Beatificadas el 28 de octubre de 2006.

Hermanas Esperanza y Refugio

El 24 de julio, un puñado de milicianos armados se dedicó a localizar a las Hermanas Carmelitas Misioneras del colegio de  Vilarrodona (Tarragona) y a detenerlas. Reunidas en la plaza del pueblo con el párroco y el coadjutor, fueron cargadas en una furgoneta que salió  en dirección a Villafranca  del Panadés, escoltada por dos coches de gente armada.


Hna. Esperanza de la Cruz

Llegadas a Villafranca del Panadés en la noche del 24 al 25, fueron entregadas al comité revolucionario de la localidad y recluidas, primero en unas dependencias del ayuntamiento, improvisadas para cárcel, y luego en una casa particular. Mientras ellas permanecían aisladas e incomunicadas, el párroco y el vicario de Vilarrodona eran vilmente asesinados el día 26 en La Almunia, pueblecito cercano a Villafranca. El 31 de julio se las dejó en libertad para viajar a Barcelona y reunirse con sus familiares. Tomaron el primer tren con dirección a la capital, apeándose en la estación de Aragón-Paseo de Gracia. Allí se separaron de dos en dos con el convencimiento de que no volverían a verse. "Hasta el cielo, hasta el cielo", fue el saludo de despedida.

Las Hermanas Esperanza y Refugio se dirigieron por el Paseo de Gracia hacia la calle Virgen del Coll, en donde vivían las hermanas de Hna. Refugio. No estaban ya,  habían huido también por miedo a la persecución. El desconcierto les jugó una mala partida a las dos Hermanas. Fueron reconocidas sin dificultad como Religiosas y  denunciadas al comité del sector. A la interpelación  formulada por el comité revolucionario de Barcelona de  "¿Qué tenemos que hacer con estas señoras?”, la  respuesta del comité de Vilarrodona fue: "Hagan lo que quieran con ellas”.  Era su sentencia de muerte.


Hna. Refugio de San Ángelo

Efectivamente, aquella misma noche del 31 de julio, la jefatura del comité revolucionario decidía unirlas a otras personas destinadas al sacrificio. En una de las camionetas empleadas para el traslado macabro de los "paseos de la muerte" eran conducidas a la carretera de La Rabassada, de trágicos recuerdos durante estos años, en Barcelona, y rematadas a tiros junto con otras Religiosas. Era la noche del 31 de julio de 1936.




Hermanas Daniela y Gabriela

Las Hermanas Daniela y Gabriela pertenecían a la comunidad de la Casa Madre de Barcelona. Al estallar la Guerra estaban encargadas de velar a una señora enferma de la familia Peremateu, residente en la zona de Pedralbes. Hasta allí se desplazaban diariamente desde Montseny en tranvía. A partir del día 18 de julio corrían riesgo permanente, pero siguieron prestando su servicio caritativo. Nada tuvieron que lamentar durante varios días, a pesar de que ya antes, en ocasiones, les había insultado y amenazado algún empleado de la compañía de tranvías.

El día 26 la familia a la que prestaban su servicio las Hermanas decidió cerrar la casa y dispersarse por miedo a ser perseguida. Antes de separarse de las Hermanas, se buscó otra familia, no lejana, para que éstas estuviesen seguras sin volver a Gracia, dado el peligro que corrían. Allí se vistieron de seglar y estuvieron refugiadas varios días sin poder salir de casa.

Hna. Daniela de San Bernabé

Ante la perspectiva de quedarse de nuevo sin saber dónde refugiarse, por no poder continuar en el domicilio que les había acogido últimamente, decidieron probar fortuna en casa de una sobrina de la Hermana Gabriela, empleada en la farmacia de los señores Boqué, ubicada en la Avenida del Tibidabo. El propietario de la farmacia les ofreció  generosamente su domicilio, sin temor a posibles represalias.  Al salir de la farmacia Boqué,  fueron reconocidas por un empleado de los tranvías, que con vocabulario soez, comenzó a pregonar su condición de “monjas”. No hizo falta más, para que una patrulla de milicianos les echara el alto. La portera de la casa que las estaba esperando, contempló horrorizada cómo eran detenidas, insultadas y obligadas a subir a una camioneta, que salió disparada.

Pudieron constatar que se dirigía a la carretera de La Rabassada. Todo estaba claro. Ya se sabía en toda Barcelona que aquel lugar se había convertido en el "paseo de la muerte". No había lugar ni a la duda ni a la esperanza. Al poco rato, todo se había consumado. En la misma fecha  que las Hermanas Esperanza y Refugio, y a pocos metros de distancia, otras dos Carmelitas Misioneras,  víctimas del odio gratuito, ofrendaban a Cristo su sangre y sus vidas coronadas con la palma del martirio. Era el 31 de julio de 1936.


Hna. Gabriela de San Juan de la Cruz

El primer día de agosto reúnen  a los cuatro cadáveres de las Hermanas en el Hospital Clínico. El médico de  turno, Dr. Peris, fotografía, uno a uno, los cuerpos. Las fotos tienen  el realismo de cuatro sellos de sangre... Por fin se anota en el registro del Juzgado: cuatro entierros de mujeres con el número 4104; 4105; 4107; 4108, procedentes del Hospital Clínico que fallecieron el 31 de julio de 1936 y fueron enterradas el día 3 de agosto en la fosa común del cementerio de Montjuic.